Los trabajadores denuncian la decisión de la multinacional sueca de cerrar su planta en Malvinas Argentinas y dejar sin empleo a más de 150 familias.
Los operarios de la empresa SKF, ubicada en Tortuguitas, expresaron su profunda preocupación tras conocerse la decisión de la compañía de cerrar la planta y trasladar su producción a Brasil. La noticia se difundió en los últimos días a través de un video en redes sociales, sin que la firma emitiera un comunicado oficial ni convocara a una asamblea informativa.
La empresa, de origen sueco y con presencia en más de 130 países, atraviesa un proceso global de reestructuración que incluye el cierre de plantas y la reducción de personal en diferentes regiones. Sin embargo, los trabajadores cuestionan la medida y señalan que SKF no enfrenta una crisis económica: solo en 2024 facturó más de 9.000 millones de dólares y mantiene un margen operativo del 13,5% durante 2025.
Según denuncian los empleados, el cierre en Tortuguitas se viene gestando desde hace meses, con despidos paulatinos, reducción de turnos, sobrecarga de tareas y ofrecimientos de retiros voluntarios. Aseguran que todo este proceso se realizó con el silencio y la inacción del sindicato, al que acusan de “negociar a espaldas de los trabajadores”.
“Nos enteramos por un video en YouTube de que iban a dejar en la calle a más de 150 familias. Nadie nos informó nada oficialmente”, relató uno de los empleados. Los trabajadores también apuntaron contra la UOM y su conducción, a quienes acusan de actuar con complicidad ante una decisión “tomada desde hace tiempo”.
El conflicto no es menor: detrás de cada empleado hay una familia, años de trabajo y un futuro que hoy está en riesgo. “No somos un número ni un costo en una planilla. Somos quienes hicimos funcionar cada máquina y sostuvimos la producción incluso en los peores momentos”, expresaron en una carta abierta difundida por redes sociales.
Los empleados piden asambleas abiertas, visibilización del conflicto y acompañamiento de la comunidad para evitar el cierre definitivo de la planta. “Mientras haya un solo trabajador dispuesto a pelear, habrá esperanza”, concluyeron.


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