El Tribunal Oral en lo Criminal N.º 7 de San Martín condenó a Hernán Bonda a prisión perpetua por el asesinato del joven de Manuel Alberti. Elías Fernández fue absuelto y recuperó su libertad. La familia todavía reclama que los otros dos sospechosos sean encontrados.
El crimen de Sebastián Ochoa, el joven de 26 años de Manuel Alberti asesinado durante un robo en José C. Paz, tuvo este miércoles una definición judicial con dos decisiones diferentes: Hernán Bonda fue condenado a prisión perpetua, mientras que Elías Fernández fue absuelto y quedó inmediatamente en libertad.
La sentencia fue dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 7 del Departamento Judicial de San Martín, integrado por los jueces Matías Malbernat, Gustavo Alfredo Varvello y Javier Pablo Antonucci.
La resolución llegó después de que la fiscal Ana María Armetta y la abogada querellante Marcela Durán solicitaran prisión perpetua para ambos acusados.
Una condena y una absolución
El tribunal consideró responsable a Hernán Bonda y le impuso la pena máxima: prisión perpetua.
En cambio, Elías Fernández fue absuelto. Los jueces ordenaron su inmediata libertad, por lo que quedó desvinculado penalmente del hecho.
La diferencia entre ambas decisiones marcó el resultado del juicio y volvió a poner el foco en una investigación que todavía tiene dos personas buscadas.
La reacción de la mamá de Sebastián
Después de conocer el fallo, Elizabeth, la madre de Sebastián, expresó su conformidad con la condena de Bonda, aunque dejó en claro que para ella el caso todavía no está cerrado.
En diálogo con Noticias Argentinas, sostuvo que Bonda habría señalado durante el proceso a otros tres participantes del crimen y manifestó su expectativa de que todos sean llevados ante la Justicia.
Respecto de la absolución de Fernández, consideró que el tribunal tomó esa decisión ante la falta de elementos suficientes para condenarlo.
“Voy a quedar conforme cuando sean condenados los cuatro asesinos de mi hijo”, expresó Elizabeth.
La frase refleja el reclamo de una familia que, a más de dos años del crimen, todavía espera que los restantes sospechosos sean localizados.
La noche en que mataron a Sebastián Ochoa
Sebastián tenía 26 años y trabajaba como playero en una estación de servicio Shell.
El 19 de enero de 2024, después de terminar su jornada laboral, emprendió el regreso hacia su casa en Manuel Alberti a bordo de su motocicleta.
En el trayecto, según la investigación, comenzó a ser seguido por cuatro delincuentes que se movilizaban en dos motos robadas.
La persecución se extendió durante aproximadamente nueve cuadras.
Los atacantes finalmente lograron interceptarlo y obligarlo a detenerse. Sebastián entregó la moto y no opuso resistencia.
Pero el robo no terminó allí.
Cuando los agresores comenzaban a retirarse, uno de ellos le disparó por la espalda.
Sebastián cayó gravemente herido y murió en el lugar.
El joven era padre de un niño y esperaba el nacimiento de su segunda hija.
Cuatro participantes, una condena y dos prófugos
La investigación apuntó desde el comienzo a cuatro presuntos participantes en el ataque.
Dos de ellos, Hernán Bonda y Elías Fernández, llegaron al juicio oral. Bonda fue condenado a prisión perpetua, mientras que Fernández fue absuelto.
Los otros dos sospechosos continúan prófugos. Uno de ellos es mencionado en la investigación por los apodos “Pasi” o “Pasita”.
Para la familia de Sebastián, la sentencia contra Bonda representa un avance, pero no el final del reclamo.
Mientras una persona recibió la máxima condena y otra recuperó su libertad por decisión del tribunal, la búsqueda de los otros sospechosos continúa siendo una de las cuestiones pendientes del caso.


Deja un comentario