Especialistas del Hospital de Salud Mental Evita, en Villa de Mayo, remarcan la importancia de detectar cambios significativos en adolescentes y jóvenes, generar espacios de escucha y recurrir a profesionales ante situaciones de sufrimiento o riesgo.
La prevención del suicidio requiere una mirada integral y una intervención temprana. En ese marco, profesionales del Hospital de Salud Mental Evita, ubicado en Villa de Mayo, destacan la importancia de prestar atención a los cambios emocionales y de conducta y, especialmente, de generar espacios donde adolescentes y jóvenes puedan expresar aquello que están atravesando.
El director de la institución, Lic. Agustín Daniel Caiña (MN 7292, MP 99185), señaló que actualmente observan situaciones de profundo sufrimiento subjetivo entre jóvenes, incluso en un contexto de permanente conexión a través de las pantallas.
“Vemos jóvenes que a pesar de estar hiperconectados a las pantallas transitan profundos sentimientos de soledad y manifestaciones del padecimiento subjetivo”, explicó Caiña.
El profesional mencionó, entre otras problemáticas que pueden atravesar a esta población, los consumos problemáticos, la ciberludopatía adolescente y los desórdenes alimentarios.
Frente a estas situaciones, desde el hospital remarcan que hablar y poder poner en palabras el sufrimiento constituye una herramienta fundamental para acceder a un acompañamiento adecuado.
“Nuestro desafío como profesionales de salud mental y desde el sistema de salud es generar esos espacios de escucha y de puesta de palabras para el tratamiento del padecimiento”, sostuvo el director.
Cuáles son las señales de alerta
La coordinadora general del Hospital de Salud Mental Evita, Lic. Verónica Bermejo (Matrícula 191413), explicó que el suicidio es un fenómeno multicausal y que no existe una única señal que permita anticipar una situación de riesgo.
Sin embargo, señaló que las familias y los entornos cercanos pueden prestar atención cuando aparecen cambios importantes y sostenidos en el comportamiento habitual de una persona.
Entre las situaciones que pueden requerir especial atención mencionó:
- aislamiento o retraimiento;
- cambios repentinos de humor;
- tristeza persistente o desgano;
- alteraciones importantes del sueño;
- cambios marcados en la alimentación;
- dificultades en los vínculos;
- duelos o situaciones personales que generan un sufrimiento difícil de afrontar.
Bermejo explicó que estos cambios no deben interpretarse automáticamente como signos de riesgo suicida, pero sí pueden ser motivos para acercarse, preguntar cómo está la persona y ofrecer acompañamiento.
“Si vemos a alguien que está muy aislado, que cambia su humor repentinamente, que duerme mucho o que no puede dormir, que por ahí está dejando de comer, que está atravesando un proceso de duelo y se le complica, podemos acercarnos, preguntarle qué le pasa”, señaló.
La especialista también remarcó la importancia de evitar los prejuicios y el estigma que todavía rodean a los problemas de salud mental.
Hablar no aumenta el riesgo: escuchar puede abrir una puerta
Uno de los obstáculos que los profesionales buscan combatir es la idea de que preguntar a una persona si está atravesando pensamientos suicidas puede incentivar una conducta de ese tipo.
Desde el hospital, por el contrario, destacan que habilitar la conversación permite detectar situaciones de sufrimiento y facilitar el acceso a ayuda profesional.
“Justamente por no hablar es que esa sensación, ese sufrimiento se guarda y va siendo cada vez peor”, afirmó Bermejo.
Por eso, ante cambios que generan preocupación, la recomendación es acercarse desde la escucha, sin juzgar ni minimizar lo que la persona está atravesando.
“Prevenir es llegar a tiempo, y poder dar ese espacio a la escucha”, sostuvo la coordinadora.
Un abordaje interdisciplinario
El Hospital de Salud Mental Evita trabaja con un abordaje interdisciplinario y en red para acompañar las distintas situaciones de salud mental.
Como parte de ese trabajo, la institución realiza conversatorios mensuales en escuelas primarias y secundarias de Malvinas Argentinas, en articulación con las áreas municipales de Educación y Juventud.
El objetivo es generar espacios de información y prevención y acercar herramientas a estudiantes, familias y comunidades educativas.
Dónde pedir ayuda en Malvinas Argentinas
El Hospital de Salud Mental Evita funciona en Los Eucaliptos 501, Villa de Mayo, y brinda atención pública para situaciones vinculadas con la salud mental.
La institución realiza admisiones presenciales de lunes a viernes a partir de las 8. Después de la primera entrevista, el equipo evalúa cada situación y determina el seguimiento correspondiente, que puede incluir tratamientos externos o dispositivos grupales.
Ante una situación de riesgo o preocupación por una persona cercana, desde el hospital remarcan la importancia de no afrontar el problema en soledad y recurrir a profesionales de salud.
La prevención comienza también por reconocer las señales, acercarse sin prejuicios y permitir que aquello que genera sufrimiento pueda ser expresado y escuchado.


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