Después de más de siete décadas de historia, Garbarino dejó de operar comercialmente en Argentina tras el cierre de los últimos locales que permanecían abiertos. El final de la actividad comercial se produjo luego de una extensa crisis financiera y de la declaración de quiebra de la empresa por parte de la Justicia.
La quiebra fue decretada el 4 de marzo de 2026 por el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 7, a cargo del juez Fernando D’Alessandro.
La decisión llegó después de que fracasara el concurso preventivo iniciado en 2021 y no se alcanzara un acuerdo con los acreedores que permitiera sostener la continuidad de la compañía.
De más de 200 sucursales a los últimos locales
Garbarino llegó a convertirse en una de las principales cadenas de electrodomésticos y productos tecnológicos del país. Durante su etapa de mayor expansión llegó a contar con más de 200 sucursales y miles de trabajadores.
Sin embargo, la situación financiera de la empresa se deterioró durante los últimos años. El concurso preventivo iniciado en 2021 buscó reestructurar las deudas y encontrar una alternativa que permitiera mantener la compañía en funcionamiento.
El intento no prosperó. Al no conseguirse las mayorías necesarias entre los acreedores y fracasar también la instancia de salvataje, la Justicia resolvió avanzar con la quiebra.
Para ese momento, la estructura comercial de Garbarino se había reducido drásticamente. Solo quedaban tres locales vinculados a la empresa, ubicados en la Ciudad de Buenos Aires. Esos establecimientos también fueron cerrados posteriormente.
¿Qué pasa ahora con Garbarino?
El cierre de los locales no significa que el proceso judicial haya terminado. Por el contrario, la quiebra abre una etapa destinada a determinar los activos disponibles, administrarlos y avanzar con su liquidación para atender las obligaciones de la empresa.
Con la declaración de quiebra, Garbarino quedó desapoderada de la administración de sus bienes, que pasan a quedar bajo el control del proceso judicial y de la sindicatura. Los activos deberán ser identificados, preservados y, cuando corresponda, realizados para obtener fondos destinados al pago de los acreedores.
Entre los bienes que pueden formar parte del proceso se encuentra la mercadería que aún permanecía en poder de la compañía. También se analiza el destino de otros activos vinculados a la empresa.
El futuro de la marca
Otro de los puntos que deberá resolverse durante el proceso es qué ocurrirá con la marca Garbarino, uno de los activos de mayor valor que conserva la compañía.
La sindicatura deberá avanzar con las medidas correspondientes para preservar y, eventualmente, disponer de ese activo dentro del proceso de liquidación. Su destino definitivo dependerá del desarrollo del expediente judicial.
Por eso, aunque Garbarino ya no tenga locales funcionando, todavía quedan cuestiones económicas y judiciales por resolver.
El final de una marca histórica
La compañía fue fundada en 1951 y durante décadas tuvo una fuerte presencia en el mercado argentino de electrodomésticos, tecnología y artículos para el hogar.
Su recorrido terminó después de varios años de dificultades financieras, reducción de su estructura comercial y diferentes intentos de reestructuración.
Con los últimos locales cerrados, Garbarino deja de tener actividad comercial, mientras continúa el proceso judicial destinado a liquidar sus activos y determinar cómo se afrontarán las deudas pendientes.
El cierre marca así el final de la etapa comercial de una de las marcas más reconocidas del comercio argentino, pero la quiebra y su liquidación todavía deberán atravesar distintas etapas antes de que el expediente llegue a su conclusión definitiva.


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